El gobierno ha vuelto a posponer los anuncios de los “ajustes económicos” que había anunciado (El sacudón) para el miércoles 16 de Julio. Esta nueva demora, que se extenderá al menos hasta el 15 de Agosto, reaviva las dudas que ya existían acerca de la cohesión interna, capital político, convicción y características del ajuste económico que se viene pregonando desde hace algún tiempo. Y es que muchos interpretaron la salida de Giordani como la caída del ultimo bastión“retrógrado”: La salida del monje liberaría a los “pragmáticos o “reformistas” para hacer lo necesario para corregir los desequilibrios económicos. En el fondo, no existen tantas diferencias entre ambos grupos. Y es que, dado que han sido siempre los mismos, es difícil distribuir las responsabilidades económicas delo que ha ocurrido en estos quince años entre quienes se quedan y quienes se van.En estos casos, entre tantos dimes y diretes, quizás lo más acertado es monitorear de cerca el desenvolvimiento de las variables que cambian con alta frecuencia.

A la última semana de Junio, la liquidez monetaria era 71,4% mayor que por esos mismos días hace doce meses.Medir la necesidad fiscal de imprimir dinero a través de este indicador crea cierto espejismo, porque el gobierno ha ajustado el encaje legal bancario para que la expansión de dinero base se traduzca en menor liquidez marginal. Cuando se analiza la cantidad de monedas y billetes en circulación, la cifra resulta nada menos que 109% mayor que hace doce meses, con una aceleración muy significativa (6,4%) en los últimos quince días de ese mes. De acuerdo con este indicador, no sólo la necesidad sino también la disposición del gobierno a seguir imprimiendo dinero se mantiene.

Hay analistas que han enfatizado que desde la implementación del SICAD-II – en el trimestre Marzo-Junio – el crecimiento en la masa monetaria ha sido menor (7,1%), e interpretan esa señal como una consecuencia de política asociada al “nuevo esquema cambiario”. Ahora bien, esa cifra es mucho mayor a lo registrado en los dos años anteriores en ese mismo período (-0,06% y -5,75% en 2013 y 2012), lo que parece sugerir que la caída tiene que ver más con una tema de estacionalidad que con una disposición política a recortar el gasto y reducir la magnitud del financiamiento monetario.

La publicación del índice de precios de Junio sigue retrasada, pero se ha vuelto a filtrar que se ha registrado una variación de 5,5%. De confirmarse esa cifra, sería la inflación mensual más alta desde Octubre del año pasado (5,6%),totalizando 55,3% en los últimos doce meses; 61,8% si se toman los primeros seis meses anualizados. Esta evolución es consistente con los movimientos de liquidez y base monetaria y parece indicar que en materia de precios lo peor no ha quedado atrás.

En el fondo, al gobierno se le ha ido escurriendo entre las manos el año 2014, único año sin ningún evento electoral en el calendario, sin que se haya producido un ajuste significativo en los desequilibrios fiscales. ¿Qué ha ocurrido hasta aquí? Se percibe una caída significativa en las importaciones, presumiblemente para abrir espacio al fuerte de pagos de deuda externa que ocurrirá durante la primera semana de Octubre próximo. Esta cifra no puede ser confirmada, más allá de las caídas en las importaciones no petroleras registradas en el segundo y tercer trimestre 2013 (-8,6% y -14.8%), porque el Banco Central mantiene un retraso en la publicación de la Balanza de Pagos (aún no sale el cuarto trimestre y cierre del año anterior) y Producto Interno Bruto (aún no se conoce el primer trimestre 2014). Otro ajuste significativo ocurrió en el salario mínimo, que se ajustó 30% en medio de una inflación superior al 50%, representando una caída muy significativa en términos reales. La devaluación y el sistema de cambio triple ha producido pocos resultados, porque se siguen liquidando cantidades significativas de divisas a 6,30; 11,4 y alrededor de 50, lo que limita la contribución fiscal de la devaluación.

Probablemente este es el tipo de “ajuste”que vamos a presenciar de aquí en adelante: No tiene una concepción integral,sino que se van haciendo cambios en áreas de forma espasmódica según las crisis vayan llegando a diferentes partes del sistema. Ya tenemos años en esto de que“se viene el ajuste”. Se decía que venía después de las elecciones 2006 y 2012 y no llegó. Se dijo entonces que en el primer caso no hacía falta porque a pesar de los desequilibrios prevalecía una abundancia de divisas. Se dijo que en 2012 no ocurrió por la necesidad de revalidar a Maduro tras a muerte de Chávez. A partir de Abril 2013 se dijo que venía, y se justificó que no ocurriera asignándole una importancia desproporcionada a las municipales de diciembre. Arrancado el 2014, se dijo que ahora sí venía, se argumentó que la ausencia de elecciones lo convertía en un año ideal, pero se justificó que se demorara por la presencia de factores “retrógrados” o de “izquierda trasnochada” (Maduro dixit) en el gobierno. Luego se dijo que ahora sí, tras la salida de Giordani, y ha vuelto a ser pospuesto.

En el fondo, lo que ocurre es que el ajuste necesario no está en el ADN de quienes han estado en el gobierno durante estos quince años. Es demasiado tarde para reinventarse. Además, un ajuste así requiere de un capital político muy significativo que el gobierno parece no tener ni aún entre su propia base. Por esas razones, falta de convicción y de piso político, se ha vuelto a posponer (i.e. “abrir un proceso de consultas”).¿Qué cabe esperar para luego? Difícil saber. En cualquier caso, se aproxima el 2015 y las elecciones a la Asamblea Nacional, lo que a su vez aumenta el costo político y, más importante aún, la percepción de riesgo de tomas medidas.Probablemente hacia finales de año se fusionen las tres tasas oficiales en una sola, manteniéndose el paralelo (legal o ilegal). Dependiendo del nivel al que se produzca esa consolidación (no es unificación), el beneficio fiscal sería mayor o menor, pero mientras más se demora su impacto sobre el déficit 2013 será menor.

Más importante de lo que se vendrá, que será limitado a ciertas áreas, espasmódico, y carecerá de una concepción integral (será ajuste, no reforma), lo importante es lo que no pasará. No se levantará el control de cambios, ni tampoco se dejará sin efecto los controles de precios y tasas de interés. No cambiarán las expectativas, ni habrá tampoco mayores garantías a la inversión privada. Podría haber algo menos de opacidad cambiaria,pero en ningún caso desaparecerían las roscas creadas alrededor del sistema de cambio múltiple, la red de compañías “intermediarias” requeridas para evadirlos límites máximos de ganancia (30%). Giordani podría haber salido por retrógrado, sí, pero también sale para que no les estorbe. Como suele suceder,a la política económica de la revolución lo que mejor la define es lo que no es.


Miguel Ángel Santos