El cierre de RCTV ha rebotado muy cerca de muchos que pensaban que sí, la situación se ha deteriorado, pero eso todavía no me ha tocado a mí. Han caído en cuenta de que a quien no le haya tocado hasta ahora, es sólo porque a Chávez no le ha dado la gana. No hay contrapesos, no hay ley, no hay manera de defender los derechos. Al dinamitar (no sin ayuda de esos mismos medios de comunicación que hoy salimos a defender) el sistema político e institucional, el país se quedó sin mecanismos a través de los cuales canalizar su frustración. Al extinguirse los vehículos del qué hacer, se han desbocado los del no saber qué hacer.

De esa tragedia se ha empezado a perfilar un movimiento estudiantil más o menos organizado, que realiza asambleas, propone ideas, define planes de acción, y los discute en reuniones en donde confluyen los representantes electos de varias universidades públicas y privadas. Sus primeras acciones demuestran una inteligencia muy sutil. Primero, las protestas pacíficas son muy específicas, tienen por objeto manifestar en contra de una medida particular. Sin mezclar otros temas alrededor de los cuales a lo mejor hay menos consenso, se maximiza la posibilidad de convocatoria y se minimiza la polarización. Segundo, no hacen compromisos o amenazas que no puedan cumplir. Nada de “de aquí no nos vamos hasta que…”. Viven un día a la vez. Llegan, protestan, y se van. Tercero, se esfuerzan por distanciarse de los políticos. Este movimiento estudiantil no ha nacido para ser secuestrado por nadie; más bien, le han pedido a los pescueceros de oficio que se mantengan al margen, que colaboren, sí, pero no que cabalguen sobre ellos. Por último, no caen en provocaciones del tipo: Si me apoyas a mí, eres un estudiante libre y soberano, al mejor estilo de Mercedes Sosa; si no, eres un becerro manipulado por la oligarquía.

Estos grupos están construyendo esos canales de manifestación que tanto necesitan millones de venezolanos (sean o no mayoría) para expresar su descontento. La fuerza de la protesta contra el cierre de RCTV cederá tarde o temprano. Es natural. Lo importante es que sirva de catalizador para la creación de un movimiento estudiantil articulado que pueda hacerle frente a los próximos atropellos del poder, a los próximos pasos de esta “transición”.

En 1996 David Osborne y Ted Gaebler publicaron un libro muy leído por aquél entonces que se titulaba Reinventando el Gobierno. Yo tuve la oportunidad de asistir ese mismo año a una conferencia de este último realizada en el IESA. En aquella ocasión, cerró la sesión con una metáfora acerca de los pichones de águila, que son criados en nidos a muchísima altura, alimentados y protegidos hasta que, llegado cierto día, sus madres los toman por el cuello y los lanzan al precipicio. Al principio, el pichón empieza a caer de forma libre, aletea con fuerza, sufre un momento breve, y a la vez eterno, de agonía. Ninguno alcanza a tocar el suelo. Todos eventualmente superan esa breve crisis, se hacen más dependientes de sí mismos, cobran vida propia. Hay una inteligencia oculta detrás de todo eso, una fuerza de la naturaleza. Es acaso esa misma fuerza que hoy sale al rescate de la democracia venezolana.

Miguel Ángel Santos