Se despide de mí con un gesto vago, apenas a media entrada, y se va corriendo a la fila. A mí me gusta quedarme detrás del cordón, viéndolo dar los primeros compases de la mañana, observando cómo empieza a tejer su nuevo día. Hoy es un día especial. Llegó un poco más eufórico que de costumbre, ...