Hace algunas semanas fui invitado a reflexionar sobre la diáspora venezolana. Me propusieron organizar la discusión alrededor de unas cuantas preguntas que muchos venezolanos dentro y fuera del país llevamos haciéndonos durante años. ¿Para qué sirve la diáspora? ¿Qué debe hacer? ¿Cuál es su rol en la reconstrucción del país? ¿Cuántos de nosotros volveremos? ¿Qué podemos hacer los demás? La invitación me abrió la oportunidad de repasar mi propia experiencia en un exilio que ahora llega a su octavo año, me obligó a poner por escrito algunas lecciones difíciles que he ido asimilando y que hasta entonces habían quedado implícitas.
 
 

Jordania
2018

 

Rwanda
2017